"El Imperio y Los Imperiales» LEONARDO MÁRQUEZ
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Los libros del dr Sámano
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"El Imperio y Los Imperiales» LEONARDO MÁRQUEZ Lugarteniente del Imperio Rectificaciones de Ángel Pola F. Vázquez Editor México, 1904 Excelente estado. Fue publicada e impresa en México por el editor F. Vázquez ubicado en la calle de Tacuba n. 25. La pieza se encuentra en con un ligero desgaste en la parte superior del lomo. Cuenta con un sello del taller de encuadernaciones de Ramón de S.N. Araluce. Leonardo Márquez fue un militar mexicano. Sirvió en la guerra contra los Estados Unidos, la llamada Guerra de Intervención Estadounidense 1846-1848; fue un partidario de Antonio López de Santa Anna en el movimiento revolucionario de 1849. Después de la caída de aquel presidente, Márquez apoyó a Miguel Miramón y Félix María Zuloaga contra Benito Juárez. En 1862, se unió a la causa de los franceses, y ofreció sus servicios, ayudando al establecimiento del poder de Maximiliano I de México. Ángel Pola para 1894 era ya un experimentado repórtero. En 1876 entró a un periódico llamado El Socialista. Allí ganó fama y notoriedad por los textos donde denunciaba casos de esclavitud en el sureste mexicano. A la sociedad del altiplano le conmovieron las terribles historias que Pola ubicaba en Chiapas, en Tabasco y en Yucatán. El nombre de Pola empezó a aparecer en los nuevos periódicos de la capital: se hicieron famosas sus entrevistas se publicaban en El Diario del Hogar como una sección, “En casa de las celebridades”. Figuras de la política como José María Iglesias o Ignacio L. Vallarta recibieron la visita del reportero, hábil retratista que, a más de ricas semblanzas, sondeaba los planes que para el presente y el futuro tuviera el entrevistado. Esto que hoy suena como algo obvio del trabajo periodístico, a fines del siglo XIX era una completa novedad. Lo que hoy es historia, en tiempos de Pola eran asuntos relativamente cercanos. Diez años después de la caída del segundo imperio, el reportero obtuvo de un amigo suyo, el general Mariano Escobedo, dos exclusivas: una, que Querétaro se rindió por instrucciones de Maximiliano; otra, que Escobedo intentó dejar escapar al general Tomás Mejía, y que éste prefirió morir con honor en el Cerro de las Campanas. Un triunfo sonado de Pola fue el haber tomado bajo su protección al Tigre de Tacubaya, Leonardo Márquez, cuando regresó a México en 1895. Con el ardid de que muchedumbres furiosas aguardaban en la capital al antiguo general conservador, Pola llevó al militar, en tren, por Puebla y Tlaxcala, entrevistándolo y enviando por telégrafo, cada día, la exclusiva de sus conversaciones. Su otro amor, la historia, y tuvo la constancia suficiente para editar, en cuatro tomos, las Obras Completas de Benito Juárez, las de Melchor Ocampo en otros tres y además produjo una biografía de uno de sus clientes preferidos, Leonardo Márquez. Cuando en 1944 se inauguró la Hemeroteca Nacional, reconociendo de esa manera el valor que como fuente para la investigación tiene el trabajo periodístico, se le entregó una medalla de oro, en su calidad de decano de la prensa mexicana. Dejó un rico archivo donde queda constancia de sus andanzas y algunos documentos curiosos, provenientes de épocas convulsas, como el testamento manuscrito de Melchor Ocampo.