"Hermenegildo Bustos 1832-1907"  MIGUEL CERVANTES

"Hermenegildo Bustos 1832-1907" MIGUEL CERVANTES

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Los libros del dr Sámano
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"Hermenegildo Bustos 1832-1907" MIGUEL CERVANTES Museo Nacional de Arte/CONACULTA/INBA México, 1993 Curaduría y museografía Miguel Cervantes. Formato grande. La pieza se encuentra en excelente estado sin daño alguno. Este libro es el resultado de la exposición hecha en El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey que presento 155 obras del pintor mexicano Hermenegildo Bustos realizado en de mayo a agosto de 1993. Uno de los pintores más apreciados del arte mexicano del Siglo XIX. Su obra se caracterizó por no seguir un método académico y por tener una gran fuerza psicológica. "Para Bustos, como para todos nosotros, el tiempo pasa pero no en los lugares escogidos, no en los escenarios históricos, sino en las afueras, en sitios sin nombre. ¿En qué sentido es histórica su pintura? Nace en el tiempo, expresa el tiempo: es tiempo puro. El retrato es el testimonio, fijo y momentáneo, del encuentro de dos personas -diálogo, combate, descubrimiento- resuelto en un reconocimiento. El otro se presenta como una presencia corpórea. Esa presencia nos habla, nos mira, nos oye y nosotros la oímos, le hablamos y la miramos". Octavio Paz "Así descubrimos que la presencia es una persona o, como se decía antes, un alma. Un ser único, semejante a nosotros, vulnerable y enigmático. Al ver un cuadro de Bustos, repetimos este descubrimiento; el tiempo, sustancia de la historia, aparece por un momento: es un rostro humano". Ma. Angeles Sobrino F. Departamento de investigación, Museo Nacional de Arte fue en el género del retrato donde Hermenegildo Bustos encontró el sello de su pintura. En sus obras se puede observar una evolución que partió del modo tradicional de representar a sus modelos haciéndolos figurar de medio cuerpo y en tres cuartos de perfil, hacia una concepción más moderna, en que paulatinamente eliminó los objetos personales del atuendo y de la ambientación para centrar el interés únicamente en el rostro del personaje, con base en una posible influencia de la fotografía decimonónica. Desde sus primeros retratos, aparecieron los riesgos esenciales que Bustos depuró posteriormente para crear un personal lenguaje artístico: el dibujo correcto que muestra su capacidad intuitiva de concebir a las figuras y la sobriedad en el usa del color y en el tratamiento de las formas. La obra de este "artista aficionado" (como él mismo se denominase) abarcó tanto el género religioso con la ejecución de imágenes destinadas a decorar los interiores de los templos ubicados en su población natal Purísima del Rincón, Guanajuato, así como otras que tuvieron la finalidad de satisfacer las necesidades piadosas de sus clientes: las imágenes devocionales y los ex-votos. De Bustos se conocen, además, dos bodegones concebidos con gran originalidad ya que, contrariamente a la composición tradicional del género que floreció en Europa en el siglo XVII, encontró otra manera de disponer sus elementos donde el interés esencial consistió en permitir que cada fruta mostrara lo propio de su apariencia. Hombre pintoresco y exótico, el pintor transcurrió su vida ejecutando, simultáneamente a su oficio, una serie de diversas actividades como nevero, hortelano, músico, jornalero, carpintero, orfebre, sacristán, entre otras. Gustaba también de confeccionar sus propios atuendos y de diseñar las máscaras empleadas en las festividades religiosas del pueblo. Una valiosa fuente de información, que permite reconstruir su vida cotidiana, son las notas que escribió en los márgenes de un Calendario de Galván de 1894. De trato exageradamente educado y amable, Miguel Cervantes Díaz Lombardo se dio a conocer primero como pintor y después como exitoso curador. Cervantes impulsó de 1974 a 1979, como director de la Galería Ponce –empresa mexicana con intercambio internacional–, la presencia de relevantes artistas internacionales en la Ciudad de México, entre ellos, Frederic Amat, Joan Miró, Pierre Soulages y Robert Motherwell. Activo como curador en la pasada década de los años noventa, Miguel Cervantes sobresalió de 1991 a 1998 por sus colaboraciones con el audaz y entonces recientemente inaugurado Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Marco). Notorio por la vinculación que estableció entre la escena mexicana y la emergencia creativa y curatorial de circulación internacional, el Marco inició sus actividades con la emblemática muestra pictórica que co-curaron Cervantes y el australiano Charles Merewether bajo el título de Mito y magia en América: los ochenta.