"La lotería en México"  ARTEMIO DEL VALLE ARIZPE

"La lotería en México" ARTEMIO DEL VALLE ARIZPE

Proveedor
Los libros del dr Sámano
Precio habitual
$ 250.00
Precio de venta
$ 250.00
Precio habitual
Agotado
Precio unitario
por 
Impuesto incluido. Los gastos de envío se calculan en la pantalla de pagos.

"La lotería en México" ARTEMIO DEL VALLE ARIZPE Loteria Nacional México, 1943 Esta es la primera edición, texto intonso. La pieza se encuentra en excelente estado sin daño alguno. Según Artemio de Valle Arizpe el juego de la lotería con cartones y la rifa de objetos eran algo muy común en las plazas y ferias del México del siglo XVIII. Como nos narra Artemio de Valle Arizpe de pedazos de cuero pasó el juego a un constante ambiente de riñas y apuestas. Fue hasta 1770 que en México, con la idea de integrar a las clases bajas ―y sumergirlas dentro del vicio y muchas falsas esperanzas― se creó la lotería. La suerte iniciaba desde la selección del billete, el acto de decidir qué números podrían ser los afortunados entre los tantos que existen, para ganar la llamativa suma de pesos. Como nota curiosa, el día en que se dio el primer sorteo fue un día trece, no el siete. En cuanto la lotería se vio consumida por las falsificaciones y malos usos en general, se entregó a la Academia de San Carlos para que hicieran del azar un arte y, fortuitamente, por lo llamativo del material, la lotería volvió a tener la fama del pueblo. Pareciera que el arte siempre debe acompañar a la suerte. Por supuesto que esto no duró mucho tiempo: los billetes, el sorteo y la gente que era parte del negocio y parte de los compradores siempre estuvieron al azar del próximo gobierno: algunos prohibieron todo tipo de lotería que no acrecentara las entradas del mismo, eliminando el apoyo en casas de beneficencia; otros dieron pauta a que no existiera una única lotería. Entre malas y buenas famas, la lotería ha permanecido como esa moneda que cambia de cara a cruz. Artemio de Valle Arizpe fue un escritor, abogado y diplomático mexicano. Fue nombrado miembro de la Academia Mexicana de la Lengua en abril de 1933, ocupó la silla X. En 1942 fue nombrado Cronista de la Ciudad de México. Colaboró en el periódico El Universal.